“Esta crisis nos deja dos grandes lecciones: es necesario reforzar lo público y defender la soberanía de los pueblos”

“Antes de la llegada del coronavirus ya había indicadores que nos marcaban el inicio de una nueva crisis del sistema capitalista monopolista a nivel mundial, lo único que ha hecho el Covid-19 ha sido actuar de acelerante”  

“En los países donde se está construyendo el socialismo o donde los sectores públicos son determinantes la gestión de la pandemia ha tenido muchos mejores resultados” 

En la Revista La Comuna comenzamos una nueva etapa justo cuando estamos llegando a la mitad del año 2020, un año que quedará marcado para la historia por muchos motivos. Es el año en que una pandemia causada por un virus llamado SARS-COV2 lleva infectados a fecha de escribir este artículo a más de siete millones y medio de personas con 428.000 fallecidos en todo el mundo, provocando una terrible crisis que tiene diferentes dimensiones: la sanitaria, la socioeconómica y la (geo)política.

Antes de la llegada del coronavirus ya había indicadores que nos marcaban el inicio de una nueva crisis del sistema capitalista monopolista a nivel mundial, lo único que ha hecho el Covid-19 ha sido actuar de acelerante de esa crisis cuyas consecuencias finales todavía no conocemos, pero no parece que estemos antes un escenario nada halagüeño.

Pero más allá de las alocadas teorías conspiranoicas sobre el papel de Bill Gates, Soros y la OMS en esta pandemia o sobre si su origen está relacionado con algún oscuro laboratorio en la ciudad china de Wuhan o en algún laboratorio militar estadounidense, lo que sí nos está dejando este momento son unas imágenes en el plano geopolítico que parecían impensables hace solo unos meses.

Ver descender de la escalerilla de un avión a las brigadas médicas cubanas nada más y nada menos que en Italia país miembro de la Unión Europea que tantas veces a votado a favor de sanciones contra la isla, pero que aún así la Cuba socialista, país humilde pero digno, no ha dudado en enviar a sus mejores hombres y mujeres para ayudar al pueblo italiano que estaba siendo la principal víctima de dos virus: el virus del Covid-19 y el virus del capitalismo. O ver las imágenes de convoyes militares rusos por las calles italianas llevando personal y suministros para ayudar también a la Republica de Italia en su peor hora en décadas, aún cuando es un país de la OTAN que amenaza constantemente con su fuerza militar a la Federación Rusa.

Todavía es pronto para saber si estamos ante un cambio profundo de paradigma en los países del sur de Europa y sus relación con la Unión Europea, pronto para saber si los pueblos de la República italiana o del Estado español se han dado cuenta que el llamado proyecto de integración europeo no es más que una falacia, una cortina de humo, de la gran banca y el gran capital alemán, holandés y de otros países del norte de Europa para controlar un espacio económico, político y social para sus propios intereses, y que ante situaciones de crisis como la que estamos viviendo no tienen ningún problema en negar la ayuda a sus socios más débiles.

En otras zonas de permanente conflicto geopolítico y antiimperialista como es la zona del caribe y más específicamente todo lo que tienen que ver con la República Bolivariana de Venezuela, estos últimos tres meses no ha dejado también noticias muy importantes para la reflexión y el análisis.

Por un lado, tenemos el enésimo fracaso de una parte de la oposición que ha decidido desconocer el orden constitucional y las reglas del juego democrático. Su apuesta al todo o nada pasa por la salida violenta e inconstitucional con la ayuda de la actual administración estadounidenses. En este contexto hay que enmarcar el fracaso de la operación encubierta llamada “Operación Gedeón” donde un grupo de contratistas estadounidenses y de mercenarios venezolanos intentaban realizar una incursión en las cosas venezolanas para llevar a cabo operaciones militares de índole terrorista. Por suerte el pueblo armado a través de las milicias bolivarianas y los propios cuerpos y fuerzas de seguridad de la República bolivariana fueron capaces de dar caza a los mercenarios y desbaratar sus planes. 

Mercenario estadounidense apresado por fuerzas venezolanas

Pero esta no es la única noticia que tienen que ver con Venezuela, hace alrededor de dos semanas pudimos ser testigos de la determinación de dos países rebeldes al imperialismo, de dos países soberanos, de seguir manteniendo relaciones comerciales amistosas fuera el marco injusto y antidemocrático de las sanciones impuestas por EEUU y sus socios europeos tanto a la República Bolivariana de Venezuela como a la República Islámica de Irán.

Esta última no solo ha realizado un enorme acto de rebeldía y de reafirmación de su soberanía nacional al mundo, sino un gesto de amistad y de integración de los pueblos del mundo que difícilmente los venezolanos y venezolanas podrán olvidar en décadas. A parte de demostrar que la mejor arma contra la brutalidad de la administración Trump es mantenerse firme y dignos y eso fue lo que hicieron los buques iraníes que recorrieron miles de millas náuticas por aguas hostiles para llevar gasolina, repuestos para poner en marcha las refinerías boicoteadas por las sanciones; y personal, para la misma tarea al pueblo hermano de Venezuela.  

Buque petrolero iraní escoltado por la armada bolivariana de Venezuela

Antes de abandonar Latinoamérica y dirigirnos a Asia no puedo pasar por alto otra lección de la parte sanitaria de la crisis que estamos viviendo con la pandemia y no es otra cosa que la constatación objetiva y científica que en aquellos países donde se está construyendo el socialismo o donde los sectores públicos son determinantes, la gestión de la pandemia tiene muchos mejores resultados que en aquellos países donde priman los intereses privados y donde la concepción de la economía, la sociedad y la sanidad se basa en premisas neoliberales. ¿Por qué los grandes medios de comunicación tan acostumbrados a abrir titulares con noticias sobre Cuba, Nicaragua o Venezuela ocultan lo que está pasando en esos países? Porque mientras en Colombia, Ecuador y ya no digamos Brasil la crisis está totalmente descontrolada con miles de contagios y muertos, en esos tres países que forman junto a otros países del Caribe la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, los esfuerzos públicos, tanto los estatales como los comunitarios, están dirigidos a preservar la salud y la integridad de las personas y lo han logrado de manera contundente y no hay más que consultar los datos de la propia OMS.

Y en Asia las lecciones son similares, mientras que en Singapur los resultados de contención de la pandemia al principio fueron buenos, la subordinación de la salud pública a los intereses económicos obligaron a relajar las medidas de control y cuarentena lo cual provoco un segundo brote de casos. En la República Popular China y en la República Popular de Vietnam la gestión y contención de la pandemia a través de planificación estatal, recursos públicos, sociedades disciplinadas donde lo social prima sobre lo individual, han sido muy exitosas. Lo cual nos deja dos grandes lecciones: es necesario reforzar lo público y la soberanía de los pueblos para poder hacer frente a crisis de este tipo.

Sin salirnos del continente asiático tenemos que preocuparnos por los que puede estar ocurriendo en los territorios ocupados de Palestina, la falta de datos y el carácter represor del Estado (Ente) sionista no permite ser muy esperanzadores de que allí la situación no sea dramática. Mientras en la República Árabe de Siria que lleva ya nueve largos años de guerra y ahora reforzada por la prolongación de las sanciones económicas por la Unión Europea, la situación de la parte sanitaria de la crisis no parece de momento muy preocupante ya que al parecer según los datos oficiales las cifras son muy bajas. Pero cualquier pequeño brote incontrolado puede hacer verdaderos estragos en un país destruido por esa terrible guerra impuesta que todavía no ha terminado y un sistema de salud que todavía no ha podido reconstruirse, como tantas otras cosas, por culpa de esas sanciones económicas impuestas durante la guerra que los países de la UE acaban de reafirmar y prorrogar.  Es vital que los partidos de izquierdas y los sectores antiimperialistas de Europa reaccionen y presionen a sus parlamentos y gobiernos para levantar eses criminales sanciones contra el pueblo sirio.

No quiero acabar este pequeño y humilde articulo sin invitaros a seguir leyéndonos en la Revista La Comuna, a que compartáis nuestras noticias y que seáis siempre críticos. El futuro de la humanidad está en nuestras manos.

Subdirector y Responsable del Área de geopolítica y antiimperialismo en Revista La Comuna
De profesión informático, miembro del Equipo Coordinador de Revista La Comuna. Miembro de la Plataforma “Siriaren Alde” de Euskal Herria y de la Asociación “Volver a Marx”.

PABLO GARCÍA

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