La pandemia de COVID 19 demostró palmariamente la ineficiencia del modelo neoliberal

“Mientras el occidente capitalista ve sus economías caer abruptamente por no poder afrontar el escenario de pandemia, la locomotora China, que no tiene que mantener plutocracias parasitarias y se basa en una planificación socialista racional, campea el temporal y sigue alcanzando en todos los terrenos a los otrora “dueños del mundo”

Los últimos meses han ido demostrando las crecientes señales del inicio del ocaso del neoliberalismo. Previo a la pandemia de COVID 19 en Colombia y en Chile grandes movilizaciones populares pusieron en jaque a los respectivos gobiernos que eran los “modelos” de la derecha. Chile acaba de votar por una Reforma Constitucional que empieza a derrumbar el andamiaje legal que dejó el pinochetismo.

Chile

Una semana antes, las elecciones en Bolivia, demostraban que el intento de restauración reaccionaria pierde espacio. Luis Almagro, Secretario General de la OEA (Organización de Estados Americanos) verdadero “Ministerio de Colonias” de los EE.UU., creía haber tenido su cuarto de hora denunciando “irregularidades” en la elección que consagró a Evo Morales el año pasado, lo que fue una virtual luz verde al Golpe de Estado que impuso a la dictadora Jeanine Añez. El 55% que obtuvo el MAS con Lucho Arce Catacora a la cabeza hizo tambalear nuevamente el armazón institucional del imperialismo en la América Latina.

Toma de posesión como presidente de Lucho Arce

Pero lo que vimos en esta semana con la elección de los EE.UU. no tiene parangón histórico. Donald Tump, un niño rico caprichoso pide que se termine el conteo de votos mientras la victoria es de un anciano Joe Biden cuyo blasón es ser el ala derecha del partido demócrata.

Luego de cuatro (¡cuatro!) días sin definición, con un sistema electoral indirecto, más complicado que rascarse la oreja con el codo, vimos blancos nazis armados salir a “defender” el resultado electoral con fusiles de asalto que se pueden comprar en supermercados.

Trump sufre el fracaso de haber jugado a la salvaje “inmunidad de rebaño” en su país, con el saldo de 234 mil muertos. Fue la respuesta en las urnas a su aval a las brutales agresiones a la población de color de las fuerzas de seguridad.

Coronavirus en EEUU | EFE

Mientras tanto,  India y China retoman su histórico lugar central en la producción mundial, luego de una “breve” hegemonía anglosajona que explota en el siglo XIX, se consolida con la victoria en la Segunda Guerra Mundial, se encarama con la victoria norteamericana de la Guerra Fría, pero empieza una cada vez más ostensible caída en picada.

La pandemia de COVID 19 demostró palmariamente la ineficiencia del modelo neoliberal que pretende dejar en manos de los grandes empresarios la solución de los problemas globales.

Para horror de las mentalidades colonizadas argentinas, que siguen implorando de rodillas que salga la “Vacuna de Oxford”, el 55% de la población criolla estaría recibiendo la versión rusa  para enero del año que viene. China, que con disciplina social logró superar la crisis con una cuarentena breve y efectiva tiene varias vacunas en prueba. Cuba, la pequeña y bloqueada isla de la dignidad latinoamericana ya tiene su vacuna “Soberana”, mientras que la asediada revolución bolivariana se estrena en esta carrera con su molécula DR1O para inhibir la reproducción del virus.

Mientras el occidente capitalista ve sus economías caer abruptamente por no poder afrontar el escenario de pandemia, la locomotora China, que no tiene que mantener plutocracias parasitarias y se basa en una planificación socialista racional, campea el temporal y sigue alcanzando en todos los terrenos a los otrora “dueños del mundo”.

El historiador chino Wang Gungwu acuño un término para definir la parálisis estratégica de los círculos gobernantes de los EE.UU., el “Síndrome de Qing de América”. Como explica Wang “Los confiados mandarines del último periodo Qing despreciaban la posibilidad de la emergencia de un nuevo mundo que pudiera desafiar a su superior sistema”. Desde “siempre” China había sido “número uno” y despreciaba los cambios a su alrededor. Un día se encontraron con el imperio inglés junto a otros invasores occidentales imponiéndoles sus condiciones.

Empieza la balanza lenta (pero persistentemente) a inclinarse para el lado de los pueblos.

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Comenzó a militar en 1982, en la Federación Juvenil Comunista, cuando Argentina aún era gobernada por la dictadura cívico - militar.

En 1986/87 es enviado a la República Democrática Alemana a estudiar en la Escuela Superior de la Juventud "Wielhem Pieck" durante 10 meses.

Psicólogo desde 1990 se focalizó en el trabajo con adicciones.

Autor de "El hombre nuevo, la mujer nueva: ensayo sobre la transformación revolucionaria de la personalidad" (2002) y "Marxismo, caos y complejidad" (2008), "Psicología y Marxismo" (2017).

En el año 2013 realizó conversatorios en Venezuela, sobre todo en el Estado Aragua donde se trabajaron los temas antemencionados. Desde febrero de 2014 y durante 6 meses desarrolló tareas de formación en todo el territorio venezolano convocado por la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón. En ese marco asiste a las reuniones de formación de cuadros revolucionarios junto al diputado Jesús Faría.

En 2018 funda la Escuela Latinoamericana de Formación Hombre Nuevo Mujer Nueva.