El triste destino de los 44 tripulantes del ARA San Juan debe llamar a la reflexión sobre los riesgos de sufrir un gobierno títere del imperialismo”

“El gobierno macrista conocía desde el 5/12 la posición del naufragio. Mientras tanto, se vivía la desesperación de las familias y un rastrillaje internacional”

Me  tocó ser conscripto de infantería de marina después de Malvinas y con la dictadura agonizando y pude observar la profesionalidad de la Marina de Guerra Argentina. Y también el constante adoctrinamiento antipopular y anticomunista. El Comandante de mi batallón tenía en su biblioteca toneladas de libros de geoestrategia donde el enemigo eran los soviéticos, los mismos que, si un rol cumplieron, fue haberle dado a las FF.AA. argentinas apoyo satelital en la Guerra de Malvinas.

También tuve la posibilidad de conocer el ARA San Juan. Una tremenda nave de combate. En la sala de torpedos los tripulantes podrían haberse sacado un poco el estrés improvisando un minifulbito y todo. Pero tuvimos a Macri.

El 15/11/17 a las 7.30 hs. fue la última comunicación del San Juan, su pérdida recién es comunicada el 16 cerca de la medianoche, se habla de incendio en las baterías. Comienza una búsqueda desesperada y contra reloj. Luego el Ministerio de Defensa dirá que desde el submarino se intentaron 7 llamadas.

Como si nada,  la más estratégica arma de guerra, la que podía penetrar defensas enemigas con altísima tecnología, desaparecía. No funcionó el teléfono subaqua, ni las alarmas, ni los sonares posicionales, bengalas, balsas salvavidas. Los trajes de escape estaban vencidos y eran 40, habiéndose embarcado 44 efectivos. La corbeta que debía acompañar al submarino, ausente.

El 26/11 recién el gobierno argentino informa que se había percibido una explosión ocurrida el  día del hundimiento, muy cerca del fin de la plataforma continental argentina, por parte de los detectores de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. Ese día, como se sabe ahora, el buque chileno Cabo de Hornos informó la ubicación de restos coincidentes con los de la nave. El contralmirante retirado Enrique López Mazzeo, imputado en la causa por el hundimiento del navío, confirma ahora en tribunales que el gobierno macrista conocía desde el 5/12 la posición del naufragio. Mientras tanto, se vivía la desesperación de las familias y un rastrillaje internacional.

A falta de otra hipótesis hay que pensar en la responsabilidad de un gobierno y un comando naval que mandó a operar a una nave que requería urgente mantenimiento. El Ministro de Defensa, el reaccionario “milico” Aguad, acusa a los tripulantes por impericia. Mauricio Macri prometió una gran investigación: lo que hizo fue un despiadado espionaje ilegal sobre los maltratados y humillados familiares de los tripulantes, que ya está debidamente judicializado.

Por si fuera poco Macri contrata a la empresa  inglesa Ocean Infinity para que rastree  el talud del mar argentino “buscando al navío”, con el buque Seabed Constructor, un investigador de cuencas petrolíferas submarinas cuyas tareas furtivas ya le habían valido la expulsión del mar territorial en Islandia. El dato del buque chileno quedó para lo último de la búsqueda. Los restos del ARA San Juan “aparecen” allí el estratégico 17 de noviembre del 2018, cuando ya vencía el tiempo de búsqueda y en el marco del primer año de su hundimiento. Por su “servicio” Ocean Infinity cobra 7.5  millones de dólares.

Mucho yace en la oscuridad junto a los restos del submarino. El triste destino de los 44 tripulantes del ARA San Juan debe llamar a la reflexión de todos los integrantes de las FF.AA. y de seguridad latinoamericanos sobre los riesgos de sufrir un gobierno títere del imperialismo al mando de los destinos patrios.

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Comenzó a militar en 1982, en la Federación Juvenil Comunista, cuando Argentina aún era gobernada por la dictadura cívico - militar.

En 1986/87 es enviado a la República Democrática Alemana a estudiar en la Escuela Superior de la Juventud "Wielhem Pieck" durante 10 meses.

Psicólogo desde 1990 se focalizó en el trabajo con adicciones.

Autor de "El hombre nuevo, la mujer nueva: ensayo sobre la transformación revolucionaria de la personalidad" (2002) y "Marxismo, caos y complejidad" (2008), "Psicología y Marxismo" (2017).

En el año 2013 realizó conversatorios en Venezuela, sobre todo en el Estado Aragua donde se trabajaron los temas antemencionados. Desde febrero de 2014 y durante 6 meses desarrolló tareas de formación en todo el territorio venezolano convocado por la Escuela de Formación Argimiro Gabaldón. En ese marco asiste a las reuniones de formación de cuadros revolucionarios junto al diputado Jesús Faría.

En 2018 funda la Escuela Latinoamericana de Formación Hombre Nuevo Mujer Nueva.