“El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el gigante mediático Bloomberg, un tándem contra el proceso soberano de la Cuarta Transformación de México”

“Una ruptura en el gobierno de la Cuarta Transformación fue darle un marco constitucional a los programas de corte universal sin intermediación clientelar”

“Las medidas de rescate para el FMI se rige por la regla del interés general del capital, esto es, por la regla de identificar en comunión el interés de las clases sociales, dominada y dominante, con el abstracto interés social y económico”

“La Agencia Bloomberg insiste: López Obrador debe endeudarse, rescatar al gran capital y renunciar a los programas sociales en curso”

¿Cómo derrumbar las bases del neoliberalismo durante el proceso transformador de México? Encima, se está en el vórtice de la peor crisis del capital y de una renovada embestida golpista cada día. La profundidad de la transformación no será respondida ni siquiera por el liderazgo presidencial de Andrés Manuel López Obrador (AMLO); asumirlo unilateralmente ignora la impronta de la lucha de clases en sus decisiones gubernamentales y de estas en el propio conflicto social, más allá de todo protagonismo idealizado o del mero voluntarismo. Establecer un análisis acerca de los alcances de la transformación histórica, rebasa consideraciones palaciegas, coyunturales y politiqueras. Menos personalismo y más geopolítica + economía política.

Todo transcurre en el viejo problema del poder: quiénes lo ejercen y qué medios instrumentan a través de las instituciones para preservarlo en lo político y económico. Además, como si México no tuviera historia de luchas cruentas protagonizadas por los oprimidos, la clase dominante manipula, y ahistóricamente sostiene que con cada presidente las cosas comienzan de cero. Y el Poder en México pende de los grandes intereses oligárquicos: financiero, mediático y trasnacional. Tenemos que disputar soberanía cuando se destruyó el tejido comunitario. Se trata de revertir la concentración de la riqueza, cuando la crisis no hace sino exacerbarla y de vuelta a seguir fabricando pobres. Pero buena parte de los análisis se solazan en la superficie de las relaciones institucionales, en ese cascarón de las políticas públicas, revestido de un rejuego político electoral y de una superestructura alimentada añejamente por la monstruosa corrupción de la esfera gubernamental. En esas confrontaciones periféricas se disuelve la necesidad histórica de darles una respuesta organizativa desde abajo.

En tanto, los poderes fácticos se han fortalecido. Tan sólo los bancos obtuvieron en el año anterior unas ganancias de 163 mil millones de pesos (Diario Milenio 29 de enero, 2020): las ganancias superan en 63 mil millones de pesos lo destinado al Programa de Pensión parar el Bienestar de las Personas Adultas Mayores (año 2019 también), con ocho millones de beneficiarios. Ni siquiera esas formas de atenuar la caída del salario real, la informalidad y la pobreza, son aceptables para los organismos financieros internacionales. Un puñado de banqueros gana en un año más que lo recibido desde el presupuesto federal por los adultos mayores en pensiones universales.

En ese andamiaje de saqueo acelerado ha descansado la reproducción del capital, y de su fetiche el capital ficticio. Representa valores no sólo fugaces y huidizos a buen recaudo de los mercados financieros y la inversión especulativa, sino que su cuerpo de aire hace blanco en los países como meras playas de desembarco corsario. Esa es la competencia de las plazas financieras por atraer liquidez e inversión a páramos devastados en su producción industrial. Justo allí donde flotaba el espejismo de una burguesía nacional aplastada por el capital monopolista. En lugar de eso hay una clase capitalista como una misma entidad con diferente espesor, es decir, un polo subsumiendo a sus agentes dispuestos a entregarlo todo. Veamos las maniobras recientes de su organismo más desarrollado y mejor estructurado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) así como el gigante mediático Bloomberg, un tándem contra nuestro proceso soberano de la Cuarta Transformación de México.

En su diagnóstico sobre la crisis del capitalismo y la pandemia, el FMI aduce en su infinito humanitarismo, ocho aspectos relevantes bajo la rúbrica de Incertidumbre, de los cuáles solamente uno se refiere a la cuestión propiamente sanitaria y el resto obedecen (hasta semánticamente) a razones de acumulación de capital, realización de la ganancia y de la reproducción del capital ficticio.

Con total sentido de la real politik, del pragmatismo y de lógica elemental, enfatiza tres aspectos relativos a la explotación de la fuerza de trabajo: tras el desempleo, la capacidad de los trabajadores para retomar ocupaciones distintas a las originales; la masividad del desempleo como dificultad para la recuperación del capital; y el frío cálculo de los costos para adaptar los puestos de trabajo bajo nuevas condiciones sanitarias: problemas los tres sin referencia directa a los salarios, pero en augurio claro de mayor precarización y flexibilización laboral. Como no podía ser de otra forma, la joya de la corona maltrecha de sus sinrazones, apela abiertamente al estado actual del capital ficticio. Como lo registra el Fondo, “la actual desconexión entre las valoraciones de los activos y las perspectivas de la actividad económica”. (FMI; Actualización de las perspectivas de la economía mundial, junio 2020). Otra forma de nombrar cómo se ha inflado al capital ficticio comparativamente con el capital productivo y comercial.

En la intervención Juntos por una respuesta para América Latina y el Caribe ante la COVID-19, Kristalina Georgieva (directora del FMI), cobra ampliamente factura a la intervención de México en cuanto a las medidas económicas implementadas, omitiendo toda mención a los programas de transferencias de alcance universal que llevaron a ampliar la infraestructura en Salud y adelantar las erogaciones a sus beneficiarios. Incluso colocó a Ecuador (con todo y sus muy dramáticos casos de muertos en las calles de Guayaquil), como ejemplo de atención en los más vulnerables. En su listado de discípulos ejemplares también entran los neoliberales gobiernos de Chile y Colombia.

Pero visto críticamente, no hay tal omisión al caso de México. Todo lo opuesto: son más bien menciones a los gobiernos alineados al eje de la focalización, en franca contradicción con el reconocimiento del alcance universal de derechos sociales. Los programas de bienestar de México han sido elevados este año a rango constitucional, y no se financiaron recurriendo al endeudamiento provisto por el Fondo. Se ha renunciado incluso a echar mano de la renovada, pero menguante, Línea de crédito flexible de 61 mil millones de dólares, pactada en el sexenio anterior.

Durante la gestión neoliberal (por verse aún la caída del neoliberalismo), los programas sociales tipo Solidaridad-Progresa-Oportunidades-Prospera, fueron concebidos como instrumento de control para entregar transferencias condicionadas a familias en situación de extrema pobreza, con la finalidad de administrar los daños de la acumulación de capital en cuanto a prevenir estallido social, así fuera expresado en las urnas. De la mano, se conformó la ciencia de la pobretología para proponer modelos, investigación y acciones para proveer de válvulas de escape al gran capital; su mejor propuesta metodológica consistió en medir el número de pobres, sin vinculación alguna con la extrema centralización de la riqueza.

Una ruptura en el gobierno de la Cuarta Transformación fue darle un marco constitucional a los programas de corte universal sin intermediación clientelar. Pero para el FMI, las medidas de sus discípulos connotados han de realizarse en un compás de retirada, pues indica cómo “la política económica debería continuar amortiguando las pérdidas de ingreso de los hogares a través de medidas sustanciales y bien focalizadas”. Focal vs universal. Transferencias quirúrgicas vs Derechos sociales. Las medidas de rescate, como es lógico para el FMI, no son focalizadas cuando se trata de salvaguardar de la ruina financiera a las grandes empresas: en ese caso se rigen los programas de salvataje por la regla del interés general del capital, esto es, por la regla de identificar en comunión el interés de las clases sociales, dominada y dominante, con el abstracto interés social y económico.

Menos esópico es el lenguaje de Bloomberg; en su periodismo de guerra, publican un abierto manifiesto político, redactado como comentario editorial: López Obrador está empeorando la tragedia de México (La indiferente respuesta fiscal del gobierno es imperdonable). Junto con Thomson Reuters y Dow Jones Newswires, se trata de la principal agencia de información financiera en un sentido total, de vender sus bases de datos sobre instrumentos especulativos, precios y cotizaciones de otros activos. Además, distribuyen análisis y evaluaciones hacia medios de comunicación. Su influencia es hegemónica y se acopla con las estrategias de las agencias calificadoras para subestimar o inflar el estado real de rentabilidad de corporaciones, con la finalidad de influir en la rentabilidad del capital financiero en su universo ficticio. Eso incluye a gobiernos como el de México.

Su calificación es adversa en tanto no se aplicó un rescate fiscal y financiero al gran capital: le reclama abiertamente no haber dado asistencia a las grandes empresas que en sus cuentas emplean al cuarenta por ciento de la fuerza de trabajo. Recetan el endeudamiento dado que –argumentan-, México tiene una relación deuda/PIB en un margen que factible para poder adquirir créditos. El intervencionismo de Bloomberg L. P. 1 , no tiene límite ni miramiento, menos considera a la soberanía económica como una variable: sobre la ya realizada reunión de AMLO con Trump en la Casa Blanca, demandaban que “Los funcionarios estadounidenses deberían utilizar la visita planeada de López Obrador a Washington este mes para instar a tales pasos, es decir, endeudarse, rescatar al gran capital y renunciar a los programas sociales en curso (Bloomberg, 1 de julio, 2020; Consejo Editorial).

En línea con las presiones el FMI vela armas por los suyos. Como las estimaciones no tienen sustento científico alguno, y en cambio juegan como una presión financiera -ampliamente documentada-, para México el FMI lanza el dato de una caída de 10.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2020, cifra igual a la de JP Morgan. ¿Qué base analítica, teórica y científica tiene esa estimación? Si Standard and Poor’s apenas en abril estimaba una caída de 6.7 y ahora lo establece en 8.5 por ciento (Business Insider Mexico; 6 de julio, 2020). Ya es hasta lugar común la complicidad de las agencias calificadoras con la sobrevaloración inducida para elevar el precio de las acciones y mentir sobre los rendimientos de los derivados financieros a lo largo de 2007-08; esa lógica alimenta sus pronósticos para sembrar la matriz de opinión sobre la falta de clima favorable a los negocios en México, por la actual política económica. Mientras la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) pronostica la caída en 7.5 por ciento. Algo anda desviándose en esas estimaciones si las diferencias son tan amplias. Entre la cifra del FMI y la de S&P la divergencia es de 3 por ciento, sobre todo si consideramos que cada punto porcentual de PIB equivale a 184 mil 650 millones de pesos (a precios de 2013). Se revela siempre el potencial de generar un cierto estado de ánimo y confianza de los mercados, en palabras de su eufemístico léxico personificador de las cosas.

Ni siquiera debe leerse entre líneas el interés del capital financiero en sus múltiples brazos. Para confrontar a gobiernos no alineados a sus planes es llano y directo, sobre todo con aquellos más proclives a abandonar el neoliberalismo. Toda crisis del capital en las relaciones de poder, se resuelve por una vía democrática o por una autoritaria y hasta fascista. Esta encrucijada en México se vuelca hacia la primera salida, en medio de una guerra económica y mediática, para destruir un esfuerzo de conquistar la soberanía inalcanzada en otros episodios del ciclo de las revoluciones burguesas. Un inmenso proyecto por lograrse, a contramano del FMI y toda la red del capital ficticio en el mundo. El proceso transformador de México ha evidenciado cómo los oprimidos y explotados no son convidados de piedra. Sostener y profundizar un nuevo régimen sólo puede ser viable ampliando los espacios organizativos para la politización: con ello impedir una restauración oligárquica.

NOTAS:

  1. Bloomberg:

     

    Este corporativo mediático especializado en información financiera fue fundado y es dirigido por el multimillonario Michael Bloomberg, plutócrata derrotado en las elecciones primarias del Partido Demócrata.

    Ocupa un lugar importante entre los diez empresarios con mayor fortuna de Estados Unidos.

    Vínculos de la información:

Autor

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Economista por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y profesor por asignatura de la Universidad Iberoamericana, Puebla.

Militante del Movimiento Estudiantil Espartaco. Interesado en la problemática urbana. Puebla, México (1972).