“Más de 60 leyes tejen un entramado jurídico con el que pretenden, con el argumento de la legalidad, expulsar a las personas palestinas con ciudadanía israelí y hacerle la vida imposible a quienes no se vayan.” Artículo de Juani Boto

Hace días escribí una crónica sobre la detención de internacionales en Palestina por la organización criminal de Israel. En él hacía referencia a que las leyes están hechas por quienes tienen el poder y defienden unos intereses determinados. Y, por tanto, no quiere decir que sean justas. Es una obviedad, pero hay quien se refugia en la “legalidad” para amparar posiciones indefendibles.

Con este artículo pretendo poner algunos ejemplos de leyes que legalizan lo que la estructura terrorista israelí lleva haciendo más de 70 años, más los previos de preparación del terreno con sus amigos británicos.

Pero antes quiero señalar otra obviedad, que no por ello menos importante: las instituciones públicas israelíes, el Poder ejecutivo, legislativo y judicial, se han construido sobre los principios y valores del sionismo, ideología fascista cuyo principal objetivo es la aniquilación del pueblo palestino y el expolio de sus tierras para que su imaginario pueblo judío tenga un lugar en el mundo para ellos solicos. Son patas de una misma mesa.

Es por ello que, aunque sus leyes sean contrarias a los derechos humanos y a la legalidad internacional, los poderes públicos sionistas van a refrendar dichos atentados contra la justicia y el pueblo palestino sin cuestionar lo más mínimo su encaje técnico. Y, ni mucho menos, su legitimidad.

El soporte legal del apartheid israelí está sustentado en más de 60 leyes que, de una manera u otra, discriminan a la población originaria de esa tierra. Por otra parte, intentan que sus textos sean lo más “amables” y neutros posibles, intentando que no se note mucho lo psicópatas y criminales que son.

Ley de los comités de admisión:

Los ayuntamientos israelíes tienen un comité para decidir si alguien encaja en su comunidad. Con mucha simpatía y amabilidad rechazan a las personas por el color de su piel, orientación sexual, religión…Incluso discriminan a judíos de determinados orígenes. La ley permite la arbitrariedad total para que dicho comité convenga quién puede vivir allí y quién no.

En 2014, Adalah , organización que defiende los derechos humanos de todas las personas sujetas a la jurisdicción del ente sionista, concretamente de los/as palestinos/as residentes en los territorios ocupados del 48, recurrieron dicha Ley y, obviamente, rechazaron la petición de derogación.

El principal motivo expuesto para no derogar la Ley fue que todavía no estaba madura y necesitaban más tiempo para concluir que es discriminatoria. Es como si alguien argumentara que si te caes de boca al suelo desde tres metros de altura puede que no te hagas daño porque no te has caído para comprobarlo.

En todo caso, la norma general es no aceptar los recursos y alegaciones para no crear jurisprudencia.

Ley antiboicot:

Con esta Ley buscan intimidar a las personas que utilicen la herramienta del BDS contra el sionismo y sus empresas.

Una empresa puede denunciar a colectivos o personas que llaman al boicot, con el argumento de que les genera pérdidas, y pueden conseguir sanciones administrativas para quien lo haga.

Curiosamente, en EEUU o Alemania han aprobado leyes prosionistas similares, pero que, yendo más allá que la de Israel, tienen consecuencias penales. El Tribunal Supremo israelí impidió la derogación. El juez afirmaba que el boicot es terrorismo y que busca destruir al Estado. Una resolución totalmente política con la que pretenden silenciar y penalizar a quien utilice el BDS.

Ley de prohibición de la unificación familiar:

Esta ley se aprueba cada año. Si una persona palestina que vive en los territorios ocupados del 48 se casa con alguien de Cisjordania, a la persona de este último territorio se les niega los pocos derechos que tienen los/as palestinos/as con ciudadanía Israelí. No pueden conducir, no tienen acceso a sanidad…Hay miles de personas que sufren las consecuencias de esta ley.

La ciudadanía se les deniega y sólo pueden pedir permiso de residencia. Y en la mayoría de los casos no la piden porque, además, abren una investigación en profundidad, y viendo los precedentes de psicopatía de los sionistas se niegan a abrir esa puerta. Sí piden permisos para trabajar, puesto que es más fácil que los concedan dado que entran a trabajar y luego vuelven a los territorios donde residen.

Fue rechazada la derogación dos veces por el Tribunal Supremo israelí. La segunda vez que la rechazaron fue con el argumento de que si no existiera esta ley desequilibraría la balanza demográfica y sería un suicidio nacional.

Por el contrario, en 1950 aprobaron la Ley de retorno , que “permite a toda persona judía emigrar a Israel y convertirse automáticamente en ciudadano del Estado. La ley también se aplica a los hijos y nietos de judíos, así como a sus cónyuges y cónyuges de sus hijos y nietos”.

Ley de retorno para personas que no tienen nada que los ligue a ese territorio y, sin embargo, se les niega la posibilidad de retorno a casi seis millones de refugiados/as palestinos/as originarios de esa tierra a los que robaron sus vidas.

Este hecho contraviene la Resolución 194 de la ONU, que expone que “debe permitirse a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, que lo hagan así lo antes posible, y que deberán pagarse indemnizaciones a título de compensación por los bienes de los que decidan no regresar a sus hogares y por todo bien perdido o dañado cuando, en virtud de los principios del derecho internacional o por razones de equidad, esta pérdida o este daño deba ser reparado por los Gobiernos o autoridades responsables”.

Pero a Israel le da absolutamente igual porque goza de la impunidad que le proporciona EEUU y parte de la comunidad internacional.

Ley de Propiedad de Ausentes:

Esta ley viene a legalizar el robo de viviendas por parte de Israel a aquellos/as palestinos/as que huyeron tras la Nakba dejando atrás sus casas y tierras. Esta ley, que crearon en 1950, sigue vigente, por lo que cualquier palestino que deje su vivienda o tierras momentáneamente, por el motivo que sea, el ente sionista lo roba.

El cartel amarillo es un cartel israelí que pusieron en la aldea beduina de Al Araqeeb, destruida por Israel y en la que resiste una familia viviendo en el cementerio de la aldea, en el desierto del Naqab.

Eso es lo que prevé la ley sionista. Para lo que no recoge ninguna ley tienen a sus sicarios colonos que les da igual ocho que ochenta y no sólo están amparados por su Estado sino que reciben apoyo logístico y militar.

Ley de educación del Estado:

Como os podréis imaginar, también segregan en los colegios, aunque en este caso las dos partes buscan que así sea. Aún así, el gobierno israelí impone el contenido a ambos y relega a un segundo plano todo lo que tenga que ver con la historia y cultura árabe.

Con el servicio militar pasa igual. Los/as palestinos/as con ciudadanía israelí no hacen la mili. Y, en este caso, también ambas partes están de acuerdo. Hay comunidades árabes que si hacen el servicio militar, como los drusos y los beduinos, aunque también sufren discriminación. Con estas medidas Israel pretende segregar también entre palestinos/as; romper posibles vínculos. Y lo consiguen, porque hay colaboracionismo por parte de beduinos y drusos, aunque hay un sector de beduinos que está intentando revertir la situación.

La propia concepción de Estado judío es discriminatorio, pero esto sólo son unos ejemplos que sirven de muestra. Como decía anteriormente, hay más de 60 leyes que tejen un entramado jurídico con el que pretenden, con el argumento de la legalidad, expulsar a las personas palestinas con ciudadanía israelí y hacerle la vida imposible a quienes no se vayan.

En cualquier caso, creo, este es un aspecto menos conocido de la realidad que vive parte del pueblo palestino y es importante que se conozca, porque también sufren el daño que provoca la organización terrorista y criminal de Israel.

Aquellas personas que estéis interesadas en profundizar en las leyes del apartheid israelí y las consecuencias que tiene sobre la población, podéis informaros en la web de Adalah , organización que asesora y da soporte legal a
la minoría árabe en Israel.

Juani Boto