Toda la verdad sobre el Fraude a Trump, por Alí Ramón Rojas Olaya

“Nicolás Maduro desde Miraflores hackeó los centros de votación en Estados Unidos con su celular chino Huawei que le regaló el presidente Xi Jinping”

El 19 de noviembre de 2020, los abogados de Donald Trump, en una rueda de prensa en la sede central del Partido Republicano en Washington, acusaron al chavismo de haberle robado las elecciones al presidente de Estados Unidos. Ante la sorpresa de los periodistas allí reunidos, Sidney Powell y Rudy Giuliani aseguraron tener pruebas de fraude electoral. Powell aseguró que en los comicios presidenciales se usaron sistemas de votación que habían sido creados en Venezuela por Hugo Chávez para garantizarse victorias electorales y que hubo una influencia masiva de dinero comunista de Venezuela, Cuba y China para interferir en los comicios.

La Organización Terrorista del Atlántico Norte (OTAN) al saber la noticia le pidió a su corresponsal en Estados Unidos, la alemana Frau Deat Rump, que entrevistará a los abogados. Acordaron verse el 23 de noviembre en el café War Imba. A la hora concertada Giuliani la recibió con cierto dejo de preocupación. – ¿Y Sidney?, preguntó Frau Deat. – Es bueno que sepas que ella está ejerciendo por su cuenta, ya no es miembro del equipo legal de Trump. – Disculpe mi atrevimiento, pero ¿qué era ese líquido marrón que le corría por la cara durante la entrevista? ¿Era sudor? – No, no era sudor, lo que pasa es que yo padezco una enfermedad denominada cerebrum per seculorum. – ¿Por qué cree usted que hubo fraude? – Porque la compañía canadiense Dominion Voting System y la estadounidense Smartmatic son chavistas. Nicolás Maduro desde Miraflores hackeó los centros de votación en Estados Unidos con su celular chino Huawei que le regaló el presidente Xi Jinping. – ¿Tiene usted idea de lo que está diciendo? – Yes, respondió el exalcalde de Nueva York, sin titubear.

Cuando salió del café, Frau Deat estaba algo turbada por la entrevista. Uno de los escoltas del abogado se le acercó y le dio una tarjetica. Ella le agradeció y al leer el nombre allí escrito se emocionó: Donald Trump. Sin dudarlo un segundo, llamó: – ¡Aló!, ¿Donald? – No, soy Elliot Abrams, ¿de parte de quién? – Dígale que soy Frau Deat. – Dice Donald que no se mueva de allí. Mientras esperaba sacó el periódico de su cartera y leyó una noticia donde el papa Francisco decía que el Vaticano pronto canonizaría a Chávez ya que hizo el milagro de manipular las elecciones presidenciales en Estados Unidos. A los 3 minutos 37 segundos, una limosina se detuvo. Alguien abrió una de las tantas puertas y ella entró. Cómodamente sentados estaban Donald y Elliot. – ¿Quiere que hablemos in my White House? – Sí, no tengo problemas.

En poco tiempo ya estaban en el lujoso palacio presidencial. El personal de seguridad acompañó a Frau Deat y a Elliot a la biblioteca. Después de deglutir unas bigmacs con cocacolas, Frau Deat le preguntó a Abrams: – ¿Cree usted que hubo fraude? – No me cabe la menor duda. A pesar del probado origen estadounidense de Smartmatic, sus verdaderos dueños son miembros de la élite venezolana del PSUV que permanecen ocultos detrás de una red de holdings en Holanda y Barbados. – ¿Y por qué no recurrieron al presidente ruso para que los ayudara? – Putin nos echó la burra pa’l monte. – ¿Usted notó algo raro el 3 de noviembre? – Ese día en la mañanita muchos técnicos electorales tenían bigotes como los de Maduro y cantaban bajito “Vive tu vida, dale alegría, escucha bien lo que te estoy diciendo, no más barreras al sentimiento, Chávez corazón de pueblo”. Hubo un silencio causado por una lágrima que trataba de escapar del ojo derecho de Abrams. – ¿Se encuentra usted bien?, preguntó afectada Deat Rump. – Sí, estoy bien, lo que pasa es que recordé un episodio frustrado. – ¿De qué se trata? -Cuando Donald, al oír a las Morillo cantar The Star-Spangled Banner fusionado con el Gloria al Bravo Pueblo, tenía en mente declararlo como nuevo himno nacional una vez que Estados Unidos se anexionara Venezuela. – ¡Qué bonita se vería nuestra bandera con otra estrella!, exclamó Elliot viendo el infinito éter. Suspiró, atendió su celular y pidió disculpas: – Debo ausentarme unos minutos, Donald me necesita, le pide que no se vaya, por favor.

Frau Deat Rump revisó la biblioteca y llamó su atención un libro cuyo título Doctrina del Partido Republicano podría darle pistas para entender aquel clima turbio. Ojeó el índice, buscó el fundamento filosófico y leyó: “El nihilismo es una doctrina filosófica que considera que al final todo se reduce a nada, y por lo tanto nada tiene sentido”. Pasó varias páginas y prosiguió: “el movimiento dadaísta se basa en estar en contra de los sistemas porque los sistemas más aceptables son aquellos que no tienen en principio ningún principio”. Pasó más páginas y leyó: “el surrealismo intenta sobrepasar lo real impulsando lo irracional y onírico mediante la expresión automática del pensamiento o del subconsciente”.

Pasó otras páginas y un título coqueteó con su curiosidad: “El teatro del absurdo”. Leyó con atención: “se caracteriza por tramas que parecen carecer de significado, diálogos repetitivos y falta de secuencia dramática que a menudo crean una atmósfera onírica. El teatro del absurdo tiene fuertes rasgos existencialistas y cuestiona la sociedad y al humano. La incoherencia, el disparate y lo ilógico son también rasgos muy representativos”.

Pasó más páginas y se detuvo: “el Partido Republicano tiene otras raíces filosóficas como la literatura del “no-sentido” de autores como Lewis Carroll, las obras de ensueño de Strindberg, las novelas de James Joyce y Franz Kafka, el drama grotesco de Alfred Jarry, las farsas de Georges Feydeau, el monstruo de la laguna negra, Jack el destripador, el cine de los Monty Python, la filosofía zuliana de Manuel Rosales, Los Tres Chiflados, el Súper Agente 86, Míster Beam, Los Simpson y los hermanos Marx.

Al oír los pasos del aun presidente, Frau cerró el libro y lo colocó en su lugar. Memorizó la última frase. “El humor del absurdo es totalmente alejado de la realidad pero a la vez nos sumerge en lo esencial de ella”. – Hola, vayamos al grano, tengo minuto y medio. – Presidente, ante el supuesto fraude, ¿qué acciones va a tomar? – Elevaré denuncias ante la Corte Suprema de Estados Unidos. – Vi mucha gente alegre el 3 de noviembre en Black Lives Matter celebrando el triunfo de Biden. – Todas esas personas eran chavistas pagadas por Maduro para perjudicarme. Permítame corregirla, ese lugar no se llama así, su nombre es Plaza de Washington D.C., pero Maduro le cambió el nombre. – En su opinión ¿quién es el culpable de su supuesta derrota? – Chávez y Maduro, tenemos pruebas de que los votos en Michigan fueron contados en Alemania por una empresa venezolana propiedad de personas aliadas de ambos dictadores. – Pero, ¿Cómo Chávez pudo hacerlo? – Chávez obtuvo la tecnología de votantes de la CIA y sobornó al gobernador republicano de Georgia, Brian Kemp. – Presidente, pero si Chávez está muerto. – Chávez no murió, se multiplicó, respondió Trump.

Después de despedirse y salir de la Casa Blanca, Frau Deat Rump pensó: “Si Chávez los tenía locos, Maduro los llevó al manicomio”. Cuando llegó a su apartamento, encendió el televisor justo cuando comenzaba Una noche en la ópera con los hermanos Marx.

Autor

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Escritor y pedagogo venezolano.

Tutor del Sistema de Formación Caracas Insurgente de la Alcaldía de Caracas.

Profesor Asociado de la Escuela Venezolana de Planificación y de la Universidad Nacional Experimental de la Gran Caracas (Unexca) de la cual fue el Rector Fundador (2018-2020).

Presidente de la Comisión Binacional Bicentenaria Orinoco Magdalena.

Presidente del Centro Rodrigueano de Investigación Social para la Latinoamericanidad (Crisol).

Actualmente desarrolla su tesis doctoral sobre la Causa Social de Simón Rodríguez en el Centro Nacional de Historia.

Escribió su tesis postdoctoral sobre los derechos humanos estudiantiles en Nuestra América en la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (2020).

Fue rector de la Universidad de las Artes (Unearte) (2016-2018) y primer rector seglar de la Universidad Católica Santa Rosa (2012-2014).

Fue Coordinador y Autor de los libros de texto de Matemática de la Colección Bicentenario (2011). Es PhD. en Educación de la Universidad Libre de Berlín (2011). Fue Coordinador Nacional del PNFE de la Misión Sucre y la Universidad Bolivariana de Venezuela (2012) a solicitud del maestro Luis Antonio Bigott.

Fue Director de Postgrado y Adiestramiento de la Escuela Nacional de Administración y Hacienda Pública (2002-2008).

Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo (2017) por su artículo _¿Quién es el culpable?_ Es autor de los libros: _Credo_, _Intelectualidad Perversa_, _Matemática y Realidad_, _Currículo de la Indignación_, _Letras para la Conciencia_, _¡Aten al planeta!_ _Errabundas luciérnagas del cielo nocturno_, _Pedagogía del Alba_, entre otros. Es padre de Erika, Diego y Sarah, hijo de  Ligia y Ramón, y hermano de Maira.