“Mientras en el Barrio de Salamanca gritaban por su “libertad individual”, el sur trabajador de Madrid salió a la calle para exigir sanidad pública, vivienda digna y transportes seguros, entre muchas otras cosas”

“Nuestra única esperanza es que la lucha de clases, el motor de la historia, dé paso a una superación definitiva del estado actual de las cosas”

“Si la Reforma laboral del Partido Popular permitió que se despidiesen a trabajadores mientras están con una baja laboral; la del PSOE permitió que una empresa pudiese despedir si no obtenía los beneficios esperados”

“El actual mercado de la vivienda en el Estado Español favorece por necesidad el hacinamiento en las viviendas”

“Buscan seguir culpando a la sanidad pública por inoperativa cuándo ha sido la decisión política y económica de estos años y de la gestión de esta crisis lo que está fomentando una situación de desborde”

“La negación al sur de Madrid, también es la negación al sur del mundo. Es la negación sobre los que no tienen más que su fuerza de trabajo”

Mientras en el Barrio de Salamanca gritaban por su “libertad individual”, el sur trabajador de Madrid salió a la calle para exigir sanidad pública, vivienda digna y transportes seguros, entre muchas otras cosas. ¿Se perdió la conciencia de clase? El sur de Madrid nos ha demostrado que no. Y que no habrá apartheid que pueda pararlo.

Pero esto no empezó con el anuncio de Díaz Ayuso de un confinamiento parcial a los barrios más afectados por la pandemia, que son los barrios más humildes y trabajadores. Un confinamiento parcial que cómo decían en redes sociales suponía poder ir a servir de camarero una cerveza a los barrios ricos pero sólo poder tomarte una cerveza en tu barrio y preferiblemente, a ojos de la presidenta de la Comunidad de Madrid, en una casa de apuestas, que según su criterio deben ser mucho más seguras que las reuniones sociales.

Como digo esto empezó mucho antes, porque la situación que se vive hoy por hoy en esos barrios fruto de la pandemia, es el resultado de un apartheid que siempre ha existido: la lucha de clases.

No es modo de vida, es precariedad
Colas para recogida de alimentos

Los barrios más humildes son los que más se contagian, ¿Por qué?

  1. El mercado de trabajo

Le llamo mercado porque me refiero a las relaciones de producción actuales donde la fuerza de trabajo es una mercancía a vender y esto genera también unas condiciones laborales determinadas.

En los barrios más humildes, los trabajadores tienen empleos que no permiten el teletrabajo por la propia condición de estos empleos. Al tener salarios más bajos y al encontrarse sus puestos de trabajo a cierta distancia esto obliga a que dependan más del transporte público. Un transporte público donde hemos podido comprobar que no se cumple ningún tipo de medida de prevención. Y no, esto no es responsabilidad individual de esos trabajadores que tienen que ir a trabajar igualmente. De hecho, las mejoras en el transporte público ha sido una exigencia que se ha reivindicado y denunciado durante toda la pandemia. Sin obtener respuesta.

Metro de Madrid

En el Estado Español las bajas laborales si estás enfermo de Covid son exactamente iguales que las que te darían por cualquier otra enfermedad. Recordemos que según esta reforma laboral se puede despedir a un trabajador estando de baja. Recordemos también que estamos ante una enfermedad contagiosa. Es decir, que toda la red de contactos, en el trabajo, en el metro o en la familia, tienen riesgo de contagio y ninguna protección social real.

El paro, los despidos, los ERTES y los ERES han sido una constante. Y si la Reforma laboral del Partido Popular permitió que se despidiesen a trabajadores mientras están con una baja laboral; la del PSOE permitió que una empresa pudiese despedir si no obtenía los beneficios esperados o generaba pérdidas. Independientemente del contexto o de que esas pérdidas sean verdaderamente significativas.

Es decir, no atajar esta situación es una forma de fomentar la “irresponsabilidad” de los trabajadores por miedo a perder su empleo. Pero es más sencillo obviar toda la parte donde estos gobiernos (estatales, autonómicos o municipales) y los anteriores han sido y siguen siendo responsables del estado actual de las cosas.

2. La vivienda

El acceso a la vivienda es un problema social previo a la pandemia, como lo son casi todos, sin embargo es una más de esas cuestiones que no sólo no se ha solucionado, ni siquiera de forma temporal, sino que además, en medio de una campaña mediática ajena a la realidad contra un supuesto problema de “ocupación”, desde el gobierno central lo que han anunciado es que facilitarán aún más los desahucios.

Anuncio del Gobierno de España sobre el “problema” de los “ocupas”

Tras la explosión de la burbuja inmobiliaria y la crisis económica de 2008 los desahucios de vivienda en propiedad han seguido existiendo, unidos a los desahucios en el alquiler. Unos desahucios marcados por un nuevo escenario para la especulación entorno al sector del alquiler donde se combina la gentifricación y el boom de los pisos de alquiler turístico.

Alquilar un piso es una tarea prácticamente imposible. A la subida extraordinaria de los precios se añaden múltiples exigencias de los propietarios, contratos que ya no existen como aval, recordemos que actualmente la mayoría de las contrataciones son altamente precarias e inestables; o hasta tres mensualidades como fianza que se exigen en muchos casos en las grandes urbes. Condiciones nada realistas que sólo sirven para dificultar el acceso a la vivienda.

Nuevos vecinos de Lavapiés (Mitula)

Así muchos, algunos no tan jóvenes, se ven en la obligación de compartir piso en las grandes ciudades. También esta situación ha supuesto que muchos jóvenes, algunos con pareja e hijos, en estos años hayan tenido que volver a casa de sus padres. La situación de los trabajadores migrantes es aún peor, en el mejor de los casos (cuando les permiten acceder al alquiler), estas condiciones son imposibles de llevar a cabo sin una red familiar y con trabajos por cuenta propia o sin contrato, fenómeno propio de la explotación capitalista que afecta de forma más directa a este colectivo. Por no hablar del desamparo legal al que se ven sometidos los trabajadores migrantes en situación irregular. El actual mercado de la vivienda en el Estado Español, por tanto, favorece por necesidad el hacinamiento en las viviendas.

3. Los colegios

Los niños deben socializar y estamos todos de acuerdo. Además de que a nivel de aprendizaje no es lo mismo una clase presencial que online. Pero más aún, ¿cuántos niños no disponen de ordenadores con Internet en sus casas? ¿de un espacio donde poder trabajar tranquilos? ¿De unos padres con tiempo suficiente para ayudar a sus hijos en este doble esfuerzo educativo? ¿O qué no tienen la formación para hacerlo?

Esta brecha de clase también se ha hecho patente durante la pandemia. Algunos descubrían asombrados que no en todos los hogares hay ordenadores o Internet. Además esto también marca una separación entre la ciudad y el mundo rural. Y mientras llevan varios años creando un mito trágico con aquello de la “España vaciada”, recién descubren ahora que entre otras cosas en muchas zonas del Estado Español la conexión a Internet es intermitente y claramente deficiente. Es decir, que aún hoy existen unas brechas entre el campo y la ciudad que hasta ahora parecían obviar.

Por último y en sentido general debemos destacar como han afectado los recortes y la privatización del sector público a la situación actual.

Manifestación por la sanidad pública

Hacia la privatización de la sanidad:

A los recortes y privatización en sanidad e investigación, se le une que hoy por hoy no están tratando de resolver la situación. Como máximo hacen contrataciones rotativas de personal sanitario que deben asistir a distintos centros cada día, lo que les dificulta la atención real, conocer los centros y a sus pacientes. Al más que evidente colapso que han provocado deliberadamente durante años y que en este contexto se hace evidente, debemos añadir una gestión de la crisis que en el mejor de los casos demostraría un absurdo imposible de entender más que como incompetencia extrema; y que en el peor de los casos busca seguir culpando a la sanidad pública por inoperativa cuándo ha sido la decisión política y económica de estos años y de la gestión de esta crisis lo que está fomentando una situación de desborde. Persisten en la idea de manchar la imagen de la pública para forzar a los desesperados a la privada, mientras puedan pagarla, y terminar de destruir con ello el sistema público de salud.

La privatización de los servicios sociales:

Creo que son destacados los sospechosos acuerdos de la administración pública con la empresa Clece de Florentino Pérez, que coordina las residencias de ancianos o la ayuda a domicilio. Una empresa que lejos de ser investigada, sancionada y rotos todos los contratos, tras las cifras que señalaban que más de un 80% de las víctimas mortales de la primera ola fue en residencias de ancianos, de las que está empresa era gestora en muchos casos, se atrevía a exigir una indemnización al gobierno por la situación vivida.  Tampoco sería algo novedoso. El Estado Español ya “indemnizó” el desastre de Castor a Florentino, entre otras cosas.

Recorte de prensa

Además está el caos burocrático, es decir, el cierre de la administración, la obligatoriedad de contacto vía telemática o telefónica, presentar ayudas y después crear mil trabas administrativas para solicitarlas o trampas para negar más del 80% de las mismas.

Recuerdo que una vez me decían, si naces con dinero da igual en qué país nazcas, con dinero puedes vivir bien en cualquier sitio. Con la pandemia esto ha quedado claro y ha quedado claro en el centro imperialista y en los países periféricos.

Y sí, en Madrid a los trabajadores del sur no les permitirán salir de sus barrios, salvo para trabajar, todo mientras les niegan todo derecho, toda mejora social, toda libertad real, esa que sólo se puede conseguir cuando tienes tus necesidades básicas satisfechas, la seguridad de que las tendrás satisfechas, relaciones sociales libres y no necesitadas, solo así hay libertad y pensamiento y acción autodeterminada. Esa negación al sur de Madrid, también es la negación al sur del mundo. Es la negación sobre los que no tienen más que su fuerza de trabajo.

Por su parte a los más más ricos no les impedirán ir a sus campos de Golf, manifestarse, ellos sí, para no llevar mascarillas, para poder hacer lo que “les dé la gana”, ellos si están en posición de poder autodeterminarse y cumplir sus deseos aún a costa de todos los demás.

A fin de cuenta ya vivimos “confinados”, como el propio gobierno y los medios de comunicación… Tan tan confinados que no tienen ni idea, o prefieren no saber, sobre todas estas cuestiones.

Viven confinados sólo con los de su clase y solo hacen leyes pensando en su clase. Y es este uno de los motivos por el que no van a resolver la crisis del coronavirus.

Nuestra única esperanza es que la lucha de clases, el motor de la historia, dé paso a una superación definitiva del estado actual de las cosas.

Gracias Vallekas, gracias Usera, Carabanchel, La Latina… Gracias a todos. Estáis marcando el camino.

Autor

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Directora Revista La Comuna

Estudió Filología Hispánica en la Universidad de Sevilla. Gestora cultural, escritora, poeta y analista internacional en distintos medios escritos o audiovisuales. Autora de la compilación poética “La Generación de la Sangre I” para Editorial Ultramarina Cartonera, a través de la Plataforma de Artistas Chilango-andaluza.

“Arquitecturas y Mantras” de la Editorial Bucéfalo fue su primer libro de poesía en solitario. A su vez, actualmente colabora en Hispan TV y otros medios internacionales en habla hispana analizando la actualidad política. Miembro de la Asociación Cultural Volver a Marx. Milita en Trabajadoras Andaluzas.