Homenaje a Luis Eduardo Aute a dos meses de su partida física

“El capitalismo es un sistema construido sobre la corrupción, eso no quiere decir que en otros sistemas no haya personas corruptas, pero el capitalismo es un sistema corrupto en sí mismo”  – Luis Eduardo Aute

Luis Eduardo Aute nació en Manila (año 1943) y fue un músico y cantautor, que también cultivó otras formas de expresión artística, que fueron desde la pintura a la escritura, pasando por el cine de animación. Nos ha legado bandas sonoras y canciones, pintura y dibujos y poemarios ¿quién pudo dar productos tan variados sino una mente tan creativa, polifacética y renacentista como la tuya, Luis Eduardo?

En el año 1951 se viene a España con su padre, trabajador de la industria del tabaco, y se pone a pintar, su vocación primera. Curiosamente debutó como artista en una Exposición en Barcelona (año 1960). Participará hasta mediados de los setenta en Bienales y Concursos de pintura por media Europa. Vive esos años de primera juventud entre idas y venidas de Francia a España, incluyendo su presencia en primera persona en la revuelta del mayo del 68.

Pero a los quince años (1958) tuvo un segundo amor, la guitarra eléctrica, y se incorpora a grupos como Los Tigres y Los Sonor. Se presenta al concurso “Salto a la Fama”, pero triunfará antes como compositor que como cantautor. Massiel, la ganadora de Eurovisión, y la cantante Rosa León, cosechan grandes éxitos con sus primeros albumes, que incluyen muchas canciones de Aute.

Entonces conoció su tercer amor, Maritxu o Carmen, con la que se casó y tuvo tres hijos. Esos años se dedica a estudiar las melodías de la nueva música francesa -Brel, Moustaki y Brassens-, de quien hereda esa gravedad de su canto y la sobriedad de la puesta en escena; Ayuda como meritorio a directores de cine de la nueva ola francesa como Jean Luc Godard, y aún le queda tiempo para devorar cientos de libros de poesía, desde los simbolistas franceses a Vicente Aleixandre.

En la transición a los años setenta le penetran los nuevos aires de Norteamérica. Escucha repetidamente las canciones de Bob Dylan, Joan Baez o Joni Mitchell, y va conformando su estilo personal, lento y cadencioso, melancólico y sombrío, que estalla en letras como la que dice: “(“qué terriblemente absurdo es estar vivo, sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido”.

Con treinta y dos años se atreve a publicar sus álbumes personales: Espuma, canciones eróticas (año 1975); Sarcófago (1977), De par en par (año 1979) y Fuga (1982). Comienzan los ochenta y da un nuevo giro de tuerca. Llega a su plenitud como cantautor con el álbum en directo, ‘Entre amigos’ (año 1983), en el que también cantan Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y Serrat. A éste le seguirá el magnífico LP Cuerpo a Cuerpo (año 1984). Cualquier “progre” de entonces (hoy ya cincuentón, sesentero o setentón) se ha aprendido de memoria canciones como ‘La cuatro y diez’, ‘No te desnudes todavía’, ‘Pasaba por aquí’, y sus dos himnos de amor: “Siento que te estoy perdiendo’ y ‘De alguna manera’

Las primeras décadas de la transición política la hacen pensar en estas frases, aplicadas a los partidos de la izquierda con los que antes tanto simpatizaba: “Antes iban de profetas, ahora el éxito es su meta” Hay quienes tienen la conciencia limpia… pero porque la usan muy poco…” Al final, cuando España se decanta por entrar de lleno en la órbita del capitalismo, exclama su hondo pesimismo político, resignadamente; “El capitalismo es un sistema construido sobre la corrupción, eso no quiere decir que en otros sistemas no haya personas corruptas, pero el capitalismo es un sistema corrupto en sí mismo.”

Entonces sale en algunos periódicos su frase: “España de mis amores, cuánto te odio”. Y él la justificaba porque “España es un país precioso, bellísimo, riquísimo, multicultural, con una Historia tan larga… Pero sin cultura. Y lo que es peor: muy especializado en devorar a sus mejores hijos.”

Luis Eduardo Aute creerá en pocas cosas a partir de entonces. De hecho, opinaba que: “Con el paso del tiempo nos hacemos más escépticos, adquirimos una mayor capacidad para negar cualquier tipo de interpretación de la realidad. Vivimos con menos pasión, pero con más intensidad.”

Algunos de sus credos son El Arte; el amor y la ternura, las relaciones íntimas, la libertad y la cultura. Era un artista, pero no se consideraba incluido entre los que limitan su actividad con en esa frase tan manida de que sólo soy un “trabajador de la cultura; “Esto que hago no lo considero trabajo: escribir, hacer canciones o pintar, dibujar, hacer películas. No lo considero trabajo: es vida. Es mi modo de vida, es que si no es así, no sabría qué hacer.” ”Creo que los que escribimos fábulas, pintamos o hacemos música somos de los pocos que queremos conservar al niño que llevamos dentro, somos de los pocos que queremos seguir jugando; no puedo desligar el concepto de juego del hecho de escribir, pintar o hacer música. Por eso creo que somos los que menos asesinamos a los niños los que creemos en fábulas y en sueños”.

Respecto a la cultura y la libertad, opinaba que: “La mayor riqueza que tiene un país es la cultura, eso lo hace más libre. Un país será más libre en cuanto sea más culto. Es difícil que exista un país culto que se haya sometido a una tiranía. Yo creo que es la gran riqueza del colectivo humano, la cultura, pues es lo que lo diferencia de las bestias. Es el deseo de conocimiento”. Aunque su concepto de cultura no era el de los organismos de poder ministerial, autonómico o local: “Creo en una cultura que no sea simplemente para el entretenimiento, como la de las películas de espías en el Pentágono. Me refiero a la que, desde un poso educativo, abre las puertas a la reflexión o provoca un sentimiento o una emoción.” Para él, lo contrario a la cultura era la necedad: “Vas aprendiendo en la dirección en que tu curiosidad te haya querido llevar, pero llega un momento en la vida de cada uno de nosotros en el que te dicen que eso ya no vale para nada. Que tienes que ser un hijo de puta, intentar machacar al otro, destacar, ser rico, triunfador. Eso para mí es la necedad. La vida no es eso, es otra cosa muy distinta. Es ser competente antes que competitivo”. Y así explica el predominio de la necedad en el Mundo: “La necedad es no saber qué es el ser humano, es la que nos ha llevado a este delirio de la economía que está en manos de terroristas financieros que tienen tanto dinero y tanto poder que quieren directamente comprar el mundo, aunque, para ello, tengan que arruinarlo antes.”

Respecto al amor en las relaciones humanas, cree firmemente que es el mejor antídoto contra el desencanto de la política en general y de los políticos en particular.

Así lo expresó: “Que sepulten la utopía… Dame clases de poesía con tu cuerpo esta noche”.

Aute dedica muchas canciones a las experiencias eróticas entre un hombre y una mujer, pero no desde una óptica pornográfica, sino desde algo más sutil, como es la filosofía y literatura que albergan los contactos carnales: “Las manos son el primer lenguaje, se podría contar una historia sólo con los gestos de las manos, ahí está la utilización que hacen de las manos los sordomudos, que es un bellísimo ballet de dedos.”

De hecho, su original trayectoria personal tuvo mucho que ver en este pensamiento de la vida: “Me he educado con dos conceptos de la sensualidad completamente contrapuestos en la cabeza. En Filipinas, país tropical, está a flor de piel, y mi familia, que era muy liberal, entendía que el desnudo es un arte. Y luego, los curas en el colegio se pasaban el día tratando de sabotear los instintos sexuales naturales y consideraban que todo desnudo era pecado. De esa fricción entre algo que para unos era terrible y para otros maravilloso algo debió de salir.”

Por eso, el acto amoroso era para él algo despenalizado, es más, sumamente interesante: “El encuentro pasional entre dos personas es siempre un duelo en el que la mayoría de las veces se intenta la búsqueda del placer. Dos cuerpos amándose me recuerdan siempre un combate violento y tierno a la búsqueda de ese placer. “Por eso, no creía superficial ni baladí cantar sobre cómo se ama físicamente a una mujer y se observa que “Tu piel eran chispazos de mil aguamarinas, tus pechos me miraban como ávidas pupilas.”

Autor

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Carlos Parejo Delgado (año 1958) es Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Sevilla. Sección de Geografía. Año 1979.

Desde el año 1980 ha desarrollado su labor profesional como consultor en temas de urbanismo, ordenación del territorio y medio ambiente.