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Sin independencia económica no hay independencia informativa
«El pueblo palestino no necesita compasión, sino justicia. Y nosotros debemos forzar al Gobierno de España a hacer justicia y que no sea cómplice del genocidio y la limpieza étnica de Palestina”
En un mes se cumplirá un año de la audaz operación de la resistencia armada palestina, encabezada por Hamás, que rompió el cerco en el campo de concentración de Gaza y que, tras décadas de silencio mediático, ha vuelto a situar a Palestina en el mapa. Y lo ha hecho situándola donde corresponde: desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo. Rompiendo no sólo el cerco físico y mediático, sino el relato de un supuesto derecho a existir de la colonia occidental en Palestina.
También en un mes, se cumplirá un año de la intensificación, a niveles nunca antes vistos, del genocidio y la limpieza étnica que el sionismo lleva cometiendo desde hace más de 100 años en tierras palestinas. Porque, aunque se haya repetido hasta la extenuación, hay que seguir recordando que nada de lo que pasa en Palestina comenzó el 7 de octubre de 2023.
El papel, sobre todo, clave de los Estados Unidos en la perpetración del genocidio es vital para salvaguardar los intereses de estos en la zona y defender a su colonia, y base militar, sionista en Palestina. Obviamente, necesita mantener vivo al ente sionista, que es su gendarme y verdugo en dicho emplazamiento.
En cualquier caso, lo que pueda hacer EEUU, Reino Unido o los gobiernos europeos, que por un ojo lloran por el pueblo palestino mientras comercian y apoyan a su brazo armado en Oriente Medio, nos queda algo lejos, más allá de la denuncia pública, para poder exigirles, como mínimo, un cambio de política al respecto.
Por ello, a mí me gustaría incidir en lo que sí depende de nosotros.
El último informe del Centro de Estudios por la Paz J.M. Delás, “entidad independiente de análisis de paz, seguridad, defensa y armamentismo dedicada a realizar investigación sobre los efectos negativos del militarismo y los conflictos armados”, señala que “el comercio de armas entre España e Israel (…) las relaciones militares se han mantenido, esencialmente, como eran antes del 7 de octubre de 2023. En noviembre de 2023 se exportaron desde España 987.000 euros en municiones a Israel”. Miles de niños han sido asesinados gracias al Gobierno de España.
Por otra parte, el informe subraya que las importaciones, lejos de suspenderse, no han dejado de producirse y “España no ha dejado de adquirir armamento israelí, como hacía antes del 7 de octubre concediendo desde entonces a empresas israelíes y sus filiales en España contratos valorados en 1.027 millones de euros”. Armamento, dicho sea de paso, que ha sido testado descuartizando y quemando a niños y niñas.
Después de ese informe, hemos tenido conocimiento de más contratos con filiales israelíes que superaban los 300.000 euros, si no mal recuerdo.
¿Cuál ha sido el papel de la autodenominada izquierda institucional?
Sumar (Movimiento Sumar, Izquierda Unida y el PCE), que forman parte del Gobierno, se han dedicado a hacerse preguntas a sí mismos desde el grupo parlamentario y a publicar en redes sociales una supuesta indignación por lo que su propio gobierno hace. Al margen, de cómo han reconocido innumerables veces, de legitimar a Israel defendiendo dos Estados en Palestina, pisoteando la memoria de las víctimas del ente colonial sionista.
Estos, en un intento de esconder su responsabilidad en el Gobierno, promovieron el reconocimiento del Estado palestino, hecho que, como señalé anteriormente en un artículo, no era más que una engañifa para incautos o fans políticos que necesitaban un mínimo argumento para defender su participación en dicho Gobierno.
Asimismo, los tránsfugas de Podemos han intentado capitalizar la lucha palestina con un discurso más incendiario, aunque siempre señalando al manijero estadounidense que encarna Netanyahu como responsable de la situación y sin romper con el imaginario derecho a existir de Israel. Y, sobre todo, han intentado inocular, cuando no los traiciona el subconsciente, que todo empezó el 7 de octubre para intentar borrar su participación en el pasado Gobierno, el cual, y como señala el Informe Delàs, comerció armamento con el ente sionista.
Nos guste o no, la autodenominada izquierda en España tiene una capacidad de movilización que no pone al servicio de lo que reclama la ciudadanía de este país, puesto que forman parte del infame Gobierno de España, manteniendo un servil servicio a EEUU/OTAN y destinando miles de millones en apoyo del régimen nazi ucraniano y financiando el genocidio en Palestina. Y, hay que decirlo, han intentado cooptar a las organizaciones propalestinas de este país, consiguiéndolo en algunos casos.
Por ello, hay que interpelar a dichas organizaciones y señalarlos como lo que son: cómplices necesarios en las infames políticas que el Gobierno de España está llevando a cabo.
Que las movilizaciones, salvo en casos concretos y locales, se hayan parado en vacaciones, es un hecho que debería hacer reflexionar a muchas personas y a las organizaciones que se dicen de izquierdas o propalestinas. Y, ojo, que nosotros no vamos a parar ningún genocidio; nuestro papel es el de exigir a nuestros gobernantes los que está en su mano: romper todas relaciones diplomáticas y comerciales con el ente sionista, suspender los contratos, expulsar a sus representantes en España y promover el embargo comercial y armamentístico en aquellas instituciones internacionales donde España esté presente.
Ese es nuestro papel, y no el de compadecer al pueblo palestino, aunque sea inevitable si se tiene cierta humanidad. El pueblo palestino no necesita compasión, sino justicia. Y nosotros debemos forzar al Gobierno de España a hacer justicia y que no sea cómplice del genocidio y la limpieza étnica de Palestina. Y, en ese sentido, interpelo, sobre todo, a la militancia de las organizaciones que sustentan y forman parte del Gobierno de España para que despierten el letargo en los que están sumidos (no sé en base a qué).
No paremos la presión.
Imagen de portada: Pintada a favor de Palestina en la zapata de Triana en el río Guadalquivir de Sevilla.
Responsable de la coordinación técnica y audiovisual en Revista La Comuna
Operario de fábrica. Militando desde los 17 años. Socialismo o barbarie.
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